Consejos de salud absurdos, supuestos especialistas y curas milagrosas, infundios y, lo peor, chistes, inundan el messenger sobre el coronavirus; a algunos incluso se les puede otorgar el beneficio de la duda, porque se preocupan por las consecuencias de este mal.
La histeria promovida y alimentada por noticias diarias que no provienen de sitios especializados (léase Organización Mundial de la Salud y, en el caso de Cuba, el Ministerio de Salud Pública), ha servido en muchas regiones para justificar fanatismos y exclusiones; racismo y xenofobia; en resumen, el miedo «al otro». Cuánta hipocresía…

